Declaración de artista

Mi práctica artística se inscribe en la fluidez del instante. Trabajo desde una escucha atenta del gesto, entendiendo cada soporte como un telón de fondo donde se inscriben las pulsiones del espíritu.

Las obras que conforman Topografías de lo invisible no representan paisajes externos, sino territorios perceptivos: capas de memoria, tensiones internas, sedimentaciones del tiempo y de la experiencia.

El proceso es tan relevante como la imagen resultante. La materia —pintura, papel, tela— actúa como un campo de resonancia donde el gesto deja huella, se retrae, reaparece o se disuelve.

No busco narrar ni ilustrar, sino propiciar un espacio de contemplación. Cada obra se ofrece como un umbral: una invitación a habitar lo ambiguo, lo no dicho, aquello que permanece en el borde de lo visible.